La Amada de los Malqueridos

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¡Viva el cáncer! escribió alguna mano enemiga en un muro de Buenos Aires

La odiaban, la odian los biencomidos: por pobre, por mujer, por insolente

Ella los desafía hablando y los ofendía viviendo

Nacida para sirvienta, o a lo sumo para actriz de melodramas baratos

Evita se había salido de su lugar

La querían, la quieren los malqueridos; por su boca ellos decían y maldecían- – – .

Además Evita era el hada rubia que abrazaba al leproso y al haraposo y daba paz al desesperado, el incesante manantial que prodigaba empleos y colchones, zapatos y máquinas de coser, dentaduras postizas, ajuares de novia

Los míseros recibían estas caridades desde al lado, no desde arriba, aunque Evita luciera joyas despampanantes y en pleno verano ostentara abrigos de visón

No es que le perdonaran el lujo: se lo celebraban

No se sentía el pueblo humillado sino vengado por sus atavíos de reina

Ante el cuerpo de Evita, rodeado de claveles blancos desfila el pueblo llorando

Día tras día, noche tras noche, la hilera de antorchas: una caravana de dos semanas de largo

Suspiran aliviados los usureros, los mercaderes, los señores de la tierra.

Fuente: (consignastdf.com.ar)