Detestables Hechos de Violencia

5

La última sesión de la legislatura, realizada el jueves dos de octubre, tuvo carácter de “especial”, por cuanto no estaba prevista en el cronograma establecido- Fue citada en función de la urgencia que merecía el tratamiento de la llamada “emergencia laboral” por la que están atravesando varias empresas radicadas al amparo de la ley de promoción industrial; entre otros temas de relativa importancia, como lo era la modificación del Consejo Económico y Social
Pero ese carácter de “especial” tuvo otro significado desde que hechos de violencia colmaron las precarias instalaciones del parlamento fueguino—- más. Las crónicas hablan que esos hechos fueron protagonizados por sectores ligados a uno u otro legislador. Que alguien provocó verbalmente y otros respondieron a esa agresión (no sólo con golpes se producen hechos de violencia) con otra agresión más contundente. Justamente, esas situaciones son las que más llaman la atención de la sociedad. Por tanto, es lo que más “vende”. ¿Es esa la peor violencia? ¿es la violencia física la más detestable?. ¿No lo es, por caso, el despido sin causa de trabajadores, que a partir de allí, no podrán llevar el sustento diario a su hogar? Evitar esta situación, era el tema convocante de los legisladores, que se aprestaban con buen criterio a, al menos, paliar esas circunstancias vividas por comprovincianos. Una manera de poner “paños fríos” a la “agresión” de empresarios que usan a los trabajadores como variables de ajuste de sus negocios y como moneda de cambio para presionar al Estado con el fin de lograr mayores beneficio fiscales. Luis Velázquez y sus compañeros, respondieron a la provocación. Por eso hoy, los legisladores, en lugar de hablar por los medios de comunicación sobre la victoria obtenida en el parlamento fueguino, tienen que salir a dar explicaciones. Y los legisladores del ARI, que otrora azuzaban a sus huestes sindicales, tomaron de su propia medicina. Pero fieles a su ideología, se espantan ante el “irracional accionar de patotas”. Pero no ponen el mismo ínfasis, en solucionar la creciente violencia en las aulas de las escuelas de la provincia, ni en la existente en cada esquina de las ciudades fueguinas, durante los fines de semanas, protagonizada, en general, por jóvenes que sufren la peor de las violencias: la indiferencia del Estado. Y se sabe quien, hoy por hoy, conduce ese Estado

Fuente: (consignastdf.com.ar)