La democracia participativa crece “desde el pie”

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Los duros años de la última dictadura cívico – militar , tuvieron como uno de sus objetivos inmediato, para poder poner en marcha su proyecto económico, el desmantelamiento de las organizaciones populares, pues en ellas residía la resistencia a la barbarie y el germen de una nueva sociedad-
Esas organizaciones, no sólo eran de carácter político, en el sentido partidario, si no que tambiín eran representativas de los sectores sociales más variados: asociaciones de profesionales, innumerables agrupaciones sindicales, barriales, estudiantiles ,de lisiados, mujeres, campesinos, jóvenes, clubes, etc- Quienes daban vida a una sociedad que se planteaba “hacer algo” por ella misma———-.
Con el advenimiento de la democracia, en mil novecientos ochenta y tres, de ese vasto entretejido social, sólo quedaban recuerdos y testigos silenciados, o auto- silenciados, que es mucho peor.
Es que, una sociedad para transformarse a si misma, buscando una mayor igualdad de oportunidades, y de posibilidades, entre quienes la componen, presupone una toma de decisión de conjunto. Y esa actitud, se sabe, es exactamente la opuesta a la esperada por los que pretenden una sociedad sumisa para poder implementar proyectos reñidos con el interís general, buscando la satisfacción de unos pocos.
Quizás, esa destrucción de las organizaciones surgidas del seno mismo de la comunidad, sea un factor importante por el cual nuestra actual democracia, meramente formal, estí vacía de contenido y se asemeje más a un cascarón sin sentido.
Aún así, esa formalidad, es un excelente marco, punto de partida para avanzar en un ordenamiento social y político más representativo.
Es que, por propia definición, vivir en democracia, presupone un rol protagónico de los distintos sectores de la sociedad, que por poseer objetivos comunes, tienden a agruparse, en la seguridad que es la mejor forma de defender propios intereses. Los representantes electos por el voto popular, son quienes deberían sintetizar las aspiraciones del conjunto y ejecutar políticas con absoluta equidad. Lo que queda claro, es que la base de la pirámide de toda democracia deben ser las organizaciones surgidas en el seno de la comunidad y desde allí deberían salir quienes representen a la totalidad.
Pero aquel proceso de participación en democracia, para enriquecer a la misma, debe darse tambiín en estas organizaciones de la comunidad, para no transformarse, como nuestro actual sistema de representación, en un cascarón vacío. Serán, así, el germen de la superación de la formalidad democrática actual y la base sostín del orden institucional de nuestra provincia. Para ello deberán cumplir con aquel requisito de mayor participación. Porque, como dice el uruguayo Alfredo Zitarrosa, todo “crece desde el pie”.-

Fuente: (consignastdf.com.ar)