miércoles, 09 de junio de 2010 |Hora: : :

Editorial


Aún los nacidos bajo este cielo, tienen sangre con tonadas de otros paisajes

Fecha Publicación: 09/06/2010  18:45  
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Desde hace tiempo, y en particular en tiempos electorales, viene planteándose la necesidad de definir un “modelo de ciudad”; es decir, responder a la pregunta en qué Ushuaia desean vivir quienes habitan en ellaPasan los años y recurrentemente se apela a esa muletilla cuando surge algún acontecimiento que sacude la modorra fueguinaSobre tierras públicas se asentaron los primeros hombres no originarios de la zona y luego reclamaron al Estado su propiedad- De igual modo surgieron las estancias fueguinas- O peor aún, acapararon vastas extensiones de las mejores tierras, gracias a testaferros (o “palos blancos”, como se decía entonces) según investigó Juan BelsaFueron los Yámanas los únicos y auténticos fueguinos ushuaienses- Los demás vinieron de otras partes del país y del mundo Aún los nacidos bajo este cielo tienen sangre con tonadas de otros paisajes- - - - - -




Desde hace tiempo, y en particular en tiempos electorales, viene planteándose la necesidad de definir un “modelo de ciudad”; es decir, responder a la pregunta en qué Ushuaia desean vivir quienes habitan en ella.
Pasan los años y recurrentemente se apela a esa muletilla cuando surge algún acontecimiento que sacude la modorra fueguina.
Nunca se encontraron los mecanismos para, siquiera, no ya la ejecución sino la mera aproximación de la discusión sobre el perfil de ciudad. Y los intentos, que los hubo , se diluyeron en la mezquindad de quienes lo convocaron y organizaron o sufrieron el rechazo y la conspiración de quienes no vieron un rédito propio.

Así, en la improvisación permanente se continúan desarrollando los acontecimientos con los resultados a la vista.
Ante las indefiniciones se imponen las necesidades y urgencias de quienes deben resolver sobre sus intereses personales. Y lo hacen con los medios que disponen. Tanto da para aquel que “gestiona” una excepción al ¿vigente? Código de Planeamiento Urbano como para quien se siente no contenido por políticas oficiales. Basta observar las laderas de las montañas para tener la verdadera dimensión de la falta de planificación.

Pero también basta recorrer las principales arterias de la ciudad, invadidas por edificios cuyas alturas están vedadas por las normas vigentes. Pero allí están. Quienes no están son las elevaciones naturales que, en manos privadas, fueron reducidas al llano, no para ocupar un lugar en este mundo, sino para acrecentar el lucro.
La realidad ha superado la imaginación del más pesimista. Aunque siempre se puede estar peor.

La degradación del medio ambiente, la contaminación en su expresión totalizadora, surgieron de la mano de la degradación misma del ser humano que habita en esta ciudad austral. A la exacerbación de salidas individuales por sobre el interés colectivo y la ausencia o complacencia del Estado, devino esta especie de jungla dónde el “sálvese quien pueda y cómo pueda” está a la orden del día. Como ayer también lo estuvo. Porque el desorden urbanístico, la falta de previsión y la ocupación de tierras públicas, son tal vez, el “pecado original” de Tierra del Fuego.

Sobre tierras públicas se asentaron los primeros hombres no originarios de la zona y luego reclamaron al Estado su propiedad. De igual modo surgieron las estancias fueguinas. O peor aún, acapararon vastas extensiones de las mejores tierras, gracias a testaferros (o “palos blancos”, como se decía entonces) según investigó Juan Belsa . O pedidas para pastoreo en las que hoy lucen coquetos barrios privados y hoteles cinco estrellas.

Es quizá emblemática la importante construcción que alberga un centenario comercio que obtuvo autorización municipal para ganarle espacio a las aguas que bañan las costas ushuaienses. ¡Cómo si la familia dueña de ese negocio no tuviese tierras o recursos suficientes!

Los primitivos habitantes, que ya no están, seguramente se hubieran espantados por la devastación de los bosques que llegaban a las orillas mismas del Beagle. Pero su asombro e ira, no sería sólo por los últimos asentamientos sobre las montañas, sino por todos nosotros.

Eran ellos, los Yámanas, los únicos y auténticos fueguinos ushuaienses. Los demás vinieron de otras partes del país y del mundo. Aún los nacidos bajo este cielo tienen sangre con tonadas de otros paisajes.
Nadie tiene más derecho que nadie, por el sólo hecho de haber venido antes a esta tierra.

Pero es el Estado, antes nacional, hoy provincial y municipal, el principal responsable de haber llegado las cosas hasta aquí. Pero el Estado, se sabe, somos todos. Ergo, somos todos responsables. Por acción. Por Omisión. Por desidia y desinterés. O por objetivos de vida futura no ligados a quien hoy nos cobija en mejores o peores condiciones.

El paso de aldea a pueblo y allí a ciudad, no estuvo mediado por un crecimiento ordenado. Lo único previsible fue, es, la imprevisibilidad.

Hoy, se presenta un nuevo desafío, una nueva oportunidad.

El crecimiento económico que se prevé para los próximos años, si el resultante no queda en pocas manos, habrá de tener un correlato en crecimiento poblacional. Aún más. El propio aumento demográfico exponencial natural pone en crisis toda la infraestructura y estructura existente, sin que nadie atine a prever las consecuencias que, ya, ello desata.










 (csg)

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